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Actualidad · Autonomía personal

Apoyos y autonomía: un cambio de paradigma

Durante mucho tiempo, la respuesta jurídica a la discapacidad consistió en decidir por la persona. El nuevo paradigma propone algo distinto: acompañar para que la persona pueda decidir por sí misma.

Ilustración de una red de apoyos alrededor de una persona.

Del modelo sustitutivo al modelo de apoyo

El modelo clásico de la incapacitación partía de una premisa: si una persona no podía tomar determinadas decisiones, alguien debía tomarlas por ella. Ese enfoque producía una pérdida de derechos que iba más allá de la decisión concreta.

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad cambió el punto de partida. Reconoce que todas las personas tienen capacidad jurídica y que los Estados deben proporcionar los apoyos que necesiten para ejercerla.

Qué significa apoyar

Apoyar no es decidir por otra persona. Es ofrecer información comprensible, facilitar la comunicación, ayudar a valorar opciones y respetar la decisión final. El apoyo puede ser puntual o continuado, formal o informal, pero debe ajustarse a la voluntad y las preferencias de la persona.

La diferencia es decisiva: en el modelo sustitutivo, la persona deja de ser titular de la decisión; en el modelo de apoyo, sigue siéndolo.

Tipos de apoyo

  • Apoyos personales: familiares, amistades, profesionales de confianza.
  • Apoyos técnicos: productos, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.
  • Apoyos comunitarios: servicios de proximidad, redes vecinales, asociaciones.
  • Apoyos jurídicos: figuras de guarda de hecho, curatela con funciones de apoyo y otras fórmulas.

El papel de los tribunales

Los tribunales tienen una función clave: interpretar las normas conforme al nuevo paradigma y revisar las decisiones que restringen derechos sin la debida justificación. También deben asegurar que los apoyos no se conviertan en una forma encubierta de sustitución.

La existencia de salvaguardias es imprescindible. Un sistema de apoyos sin control puede reproducir las mismas desigualdades que pretendía corregir.

Retos pendientes

La implantación del modelo de apoyo exige recursos, formación y cambios organizativos. No basta con modificar la ley. Hay que transformar la práctica de los servicios sociales, del sistema judicial y de las entidades que acompañan a las personas.

También es necesario evaluar los apoyos: si funcionan, si respetan la voluntad de la persona y si son accesibles en condiciones de igualdad.